martes, 26 de mayo de 2009

B-001, Misión de Paz, Cascos Azules al rescate

26-10-2009

Hoy ha sido un día de locos, lo que en teoría era una misión rutinaria de escolta de civiles se ha convertido en una autentica carnicería.

Hará cosa de dos días destinaron a la unidad a la que pertenezco a un pequeño poblado de la Republica del Congo, perdido entre las montañas donde nadie iria a molestar, salvo algun terrateniente hijo de su madre por el cual nos ha tocado mover el culo a nosotros para defender a la población civil. En primer lugar el acceso es horrible, no había carreteras y teníamos que entrar a una zona de montañas rocosas entre Kpyo y Ekongoda, a unos cinco kilometros al sur de Kpyo encontramos un estrecho camino que ni siquiera las cabras se debían atrever a usar por el que pudimos internarnos en las montañas.

Eso sólo era el principio, una caminata de kilometros no era nada, cargando con la mochila y el equipo, nada tampoco no más allá de un entrenamiento. El poblado era pequeño, cinco o seis chozas de paja y techadas con hojas secas, la gente apenas se asomaba de las cabañas hasta que llevabamos un buen rato allí, momento en que uno de los habitantes del poblado empezó a farfullar algo en un dialecto que no conseguí entender.

Bueno no es que sepa nada sobre dialectos africanos pero estar de misión aquí y allá te permite ir cogiendo palabras sueltas, pero de aquel hombre no entendía nada, ni jota... Menos mal que con nosotros hicimos venir a un nativo que podía traducir al inglés lo que nos dijeran sino, habría sido bastante dificil todo. Gracias a las traducciones de Saidi, el nativo, enseguida tuvimos a la gente haciendo cola para ir recibiendo medicamentos y comida. Las guerras civiles son una constante en el Congo y dejan a los poblados pequeños y alejados al borde de la muerte.

LLevabamos unas horas vacunando y ayudando a mejorar la infraestructura de aquellas chozas cuando ocurrió aquello. Primero llegó un sonido como un rugido desgarrador y profundo seguido de un temblor que hizó sacudirse el suelo de tal forma que pocos consiguieron manetener el equilibrio, luego empezó a alzarse el humo desde el interior de la cordillera.

No podía haber un volcán en erupción! Eso era imposible los datos sismicos que nos enviaron lo hubiera revelado y habríamos empezado una evacuación inmediata, cosa que por otro lado ahora mismo era una tarea harto dificil, los nativos habían enloquecido de terror ante esta serie de eventos y segun ellos el humo negro eran los malos espiritus que venían a por la aldea. Mirandolo en retrospectiva igual no estaban tan equivocados

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