lunes, 8 de junio de 2009

B-006, Horror en vivo: el rescate, ¿al fin a salvo?

Sara paseaba la mirada con horror por el dantesco espectaculo que era ahora el poblado, sus antiguos compañeros y algunos aldeanos asaltaban casas y tiendas de campaña por igual, a mano desnuda, aguantando golpes y disparos que habrían "dejado en el sitio" a cualquiera.

Aquello parecía una imagen sacada de la divina comedia, algun circulo del infierno se había desatado en aquella zona y nadie sabía que hacer. Sara estaba bloqueada, apenas oía los gritos frenéticos de sus dos compañeros que ahora la arrastraban tras unos cajones de medicinas donde se atrincheraron defendiendose a rafagas de fusil de los embates de aquellas "cosas".

- sara cojones di algo... - oía a su compañero como si estuviera a miles de años luz, como si todo pasara muy lento, no se sentía con fuerzas, no sabía que hacer. Los dos soldados la dejaron allí y salieron intentando llegar a la tienda medica pero Sara pudo ver como esos monstruos se abalanzaban sobre ellos y entonces al ver como mordian a sus compañeros ella oyó un grito lejano, un grito de dolor y ansia de venganza y de pronto, para su sorpresa se dió cuenta que era ella quien gritaba.

La adrenalina de pronto la recorrió de arriba a abajo como si la hubieran conectado a un poste de alta tensión. Saltando para ponerse en pie rapidamente cambió el modo del fusil que llevaba para que disparara las balas de 1 en 1, ya había parado los pies a una de esas cosas y lo hizo con un solo tiro de todos los que gastó así que esta vez no quería gastar de más.

Avanzó por el poblado hacia la tienda medica, tres antiguos nativos le salieron al paso corriendo como locos hacia ella, pero sin embargo ella sintió que le sobraba el tiempo y tras tumbar a los dos primeros antes de que se le acercaran giró el arma para golpear con la culata el rostro del tercero que perdió el equilibrió quedando a sus pies, momento que ella aprovechó para descerrajarle un ultimo tiro en la nuca que hizo que dejara de pelear por recuperar la postura herguida.

Así avanzó lentamente por el poblado, a cada paso mas de esas cosas se acercaban a ella, algunos parecía que hubieran llegado al pueblo mientras estaban fuera y quien sabe, quizá había sido así, pero a ella le daba igual, avanzaba hacia sus compañeros, hacia su amigos, hacia sus hermanos de los cascos azules, eso era lo que importaba. Su arma descargaba detonaciones que precedían a un unico proyectil que volaba con letal precision hacia su objetivo en la frente de sus enemigos.

Finalmente pudo recoger a sus compañeros y llevarlos a la tienda medica donde vieron los restos de otro soldado, solo por asegurarse Sara le descargó un balazo en la sien. Allí tenían algo que necesitaban para salir de allí cuanto antes, la radio de emergencia. Pronto se comunicaron con el centro de mando y en unas horas de resistencia ante la extraña y cada vez mayor marea de locos canibales un helicoptero empezó a acercarse. Un ultimo esfuerzo de puntería para todos, avanzaron hasta la escala que les tendía el copiloto y empezaron el ascenso. Un ascenso a la libertad, a casa, lejos del infierno.

El ultimo de los soldados se colocó el pantalón al sentarse, nadie lo vió pero una de esas cosas le habia dado un par de dentelladas en la espinilla mientras forcejeaba por quitarsela de encima para subir a la escalerilla... Al fin estaban a salvo ¿o no?

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