miércoles, 8 de julio de 2009

A004, El dia del juicio un dia despues

Cuando nos hablan del fin del mundo, el armaggedon, el apocalipsis...llamadlo como querais... pero cuando nos hablan de él siempre pensamos en grandes catastrofes mundiales, llamas, inundaciones, terribles tormentas de fuego y condenación.

Pues la verdad es que no hubo nada de eso, ni si quiera fue un proceso lo bastante rapido para darnos tiempo a pensar "dios mio, es el fin del mundo". Ayer había un par de barrios en cuarentena en todas las ciudades donde los soldados heridos habian sido devueltos, hoy el infierno corre a sus anchas por nuestras ciudades, ya ni siquiera me preocupa esa pequeña fiera que he decidido llamar Drac mientras su futura dueña lo recibe y no y lo llama como ella quiera.

Hoy me levanté tarde, la visita a la zona militarizada de la ciudad me había dejado exausto en busca de calles y callejones a ver si había forma de colarse y como eso no tuvo el resultado esperado hice lo propio por los callejones de la red y gracias a eso pude tener una pequeña vista previa de lo que hoy ronda casi todas las calles de la ciudad donde los militares ya han pasado recogiendo a futuros "refugiados" aunque aún me cuesta imaginarme donde nos van a refugiar de "eso"

Pero vayamos por partes, empecemos por el principio, ayer sin duda fue el dia del juicio. Navegando entre las diferentes opciones de la red para-militar que había montada en madrid una de las cuales me permitia en primer lugar acceder a sus camaras de videovigilancia, las cuales para mi entender eran pocas y solo cubrían una mínima parte del perímetro con lo que ésto no solventó mi curiosidad e indagando llegué a las camaras de seguridad del hospital, esto ya era otra cosa.

Y tanto que lo era, en poco tiempo más d ebusqueda encontre dos salas de operatorios que parecían sacadas de algun director de terror demente, llenas de sangre y marcas por todas partes. En la tercera yacía un militar con traje d ecamuflaje y a un lado en una de las mesas un casco azul con las letras UN escritas en mayuscula y en blanco. Bingo! lo había encontrado, era uno de los militares que habían vuelto malheridos de el Congo, pero pareceía que era tarde para ayudarle, no se movía aunque tras unos segundos empezó a hacerlo aunque el monitor de constantes vitales no registraba nada. Primero empezó en un pie y una mano, un leve movimiento, un tembleque que se fue extendiendo por todo el cuerpo hasta convertirse en una convulsión salvaje que lo zarandeó por la camilla hasta dejarlo en el suelo boca abajo donde se volvió a quedar quieto. Me pregunté que horrible enfermedad te mataba de aquella forma.

Lo peor aún no había llegado.

(continuará en A005, El dia del juicio, un dia despues (2) )

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